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Resumen
- 02/11/2006 06:26 - Tics
- 08/11/2006 16:10 - Buenos Días
02/11/2006
Tics

Todos tenemos tics involuntarios a los cuales ni prestamos atención y por lo general suceden en aquellos momentos en los que mas distraídos estamos, estos gestos naturales podrían ser reflejos de lo que pensamos o sentimos, como si algo en nuestro subconsciente escapara con voluntad propia.
Existen un abanico de detalles sutiles atados a los recuerdos subconscientes de alguien, un cierto olor, un sonido, un tic, algunos ni siquiera los apreciamos cuando suceden, pero en conjunto forman parte de la experiencia del encuentro. ¿Cuantas veces hemos podido llegar donde algún amigo y encontrados recibidos por uno de estos gestos sutiles que nos hace sentir como en casa?
Los tics evolucionan, nacen y desparecen, aunque creo que la mayoría de veces ni nos percatamos de ello y si salen a la luz es porque alguien los caza en un momento dado, otras somos nosotros mismos los que los vemos en los demás y puede que nos los guardemos como pequeños tesoros, a evocar en otros momentos, o que lo comportamos comenzando un juego de intercambio de gestos.
Ayer descubrí un tic que creo poseer hace tiempo, aunque no podría decir desde cuando, pero casi seguro debe ser algo que repito demasiado. A mí me encanta descubrir el mundo simplemente observándolo, y muchas veces me paro a contemplar el momento, a archivar un recuerdo, ayer me di cuenta que cuando a veces lo hago y me encuentro realmente a gusto inclino la cabeza un poco hacia un lado, dando un punto de vista oblicuo a lo que estoy mirando.
Alguien podría decir que no me gusta mirar las cosas de frente, yo prefiero pensar que las quiero mirar desde varios ángulos.
08/11/2006
Buenos Días

Así fue como me desperté algo más temprano de lo habitual y dirigí mis sonámbulos pasos al lugar de la entrevista. Llegué con suficiente antelación y al rato de verme esperando el sueño que arrastraba, sumado a la contradicción que sentía por el cambio de planes se fue transformado en algún tipo de incierta indignación.
Entonces apareció la persona que me iba a entrevistar, y como si fuera magia todos los pesares desaparecieron.
En términos estrictamente formales diré que la entrevista fluyo como era debido, con las típicas preguntas y respuestas, declaración de intenciones y consabidas estratagemas, tanto de quien tiene algo que ofrecer, como de quien tiene que demandar, unos papeles que intercambiamos durante los 45 minutos que duró el ir y venir de nuestra conversación profesional.
Puede que os preguntéis sobre que es lo que cambió mi forma de iniciar la jornada, y puede que la respuesta os parezca incluso pueril, pero es franco reconocerlo.
Al ver a la entrevistadora me quede casi sin aliento, era una chica con un rostro bellísimo, puedo que fuera uno de los rostros mas bellos que podido ver de cerca, y no hablo de una belleza cautivadora y desafiante, ni siquiera podría decir que fuera típico rostro llamativo que parece seducir a todos. Simplemente fue la belleza sutil de su mirada, casi delicada, que reflejaba dulzura, sinceridad e inteligencia, y brillaba con una luz propia, y mientras conversaba con ella, sus palabras no parecían más que confirmar lo que su rostro reflejaba.
Cuando terminó la entrevista y tras despedirnos, muy a mi pesar, fui consciente de que quizás no nos volvamos a ver nunca, no creo que mi perfil encajara con lo que en ese momento están buscando, pero sin duda ese día fue un poco distinto.
Cuando me vieron llegar mis compañeros a mi lugar de trabajo habitual, con una sonrisa dibujada en la cara, no sabían que quizás el cambio estaba tan solo en una mirada.
