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Micro Cosmos

Las partes buenas

Las partes buenas

William Goldman es más conocido como guionista, que como escritor, sobre todo por sus Oscars por dos hombres y un destino y todos los hombres del presidente, y sus adaptaciones de Novelas al cine, como Misery o Cuenta conmigo.

Algunas novelas que escribió tuvieron cierto éxito, sobre todo en su pais, como Boys And Girls Together, pero sobre todo sus dos hilarantes y acidas visiones del mundo del cine, Las aventuras de un guionista en Hollywood y Las nuevas aventuras de un guionista en Hollywood, libros que le vetaron en la industria por mucho tiempo.

Sin embargo el libro más que mas éxito le ha dado, es el protagonista de una extraña historia sobre su autor real una de las curiosidades de la literatura moderna, para aquellos que estén perdidos os hablo de La princesa prometida.

Gooldman en su libro, a modo de introducción nos relata una historia de su niñez y de cómo la tensa distancia entre su padre y el mismo se relajaba cuando este le leía fragmentos de un libro, La princesa prometida de S. Morgenstern, un libro lleno de acción aventuras, y sobre todo de amor verdadero.

Según prosigue el relato, goldman nos cuenta que ya de adulto un día, para incitar a la lectura a su hijo se le ocurre la idea de buscar y regalarle el libro que tanto le gustó cuando era un niño, cuando lo hace su hijo no lo lee, por encontrarlo aburrido.

No creyendo del todo aquello que va en contra de su recuerdo, Will lee el libro y ciertamente lo encuentra aburrido, una compleja sátira política sobre la realeza europea, entonces se da cuenta que lo que le leia su padre eran las partes buenas de la historia, saltándose gran parte del libro.

Entonces goldman decidió hacer una versión resumida del libro, centrándose en lo que para el eran las partes buenas, basado en lo que su padre le leía.

El libro en si es divertido, fresco, con mucho humor y cargado de aventuras, y todas las anotaciones y comentarios al margen, sobre cambios de estructura o pasajes saltados de la historia original lo hacen igualmente atractivo.

Lo sorprendente es que toda esta historia es falsa, no existe S. Morgenstern, y goldman es el verdadero autor de todo lo que hemos leído, el creo el personaje, de hecho no tiene ni siquiera un hijo, sino dos hijas.

Para ser aun más divertido goldman publicó años después The Silent Gondoliers, que aún no se ha publicado en nuestro idioma, con el seudónimo de S. Morgenstern.

En el año 1987 se realizo la versión cinematografia del libro dirigida por Rob Reiner, y , adaptada por el propio goldman, por lo tan bastante fiel al libro, aunque de bajo presupuesto con los años se ha convertido en una película de culto para sus numerosos fans.

Un dato curioso de la película es que el príncipe Humperdinck está interpretado por el casi olvidado Chris Sarandon, el que daría posteriormente su apellido a Susan Sarandon, quien lo conversaría incluso tras su ruptura.

Fragmento del primer capítulo:

El año en que Buttercup nació, una criada de cocina francesa llamada Annette era la mujer más hermosa del mundo. Annette trabajaba en París para los duques de Guiche, y no había escapado a la atención del duque que una persona fuera de lo común le sacara brillo al peltre. El interés del duque tampoco pasó desapercibido a la duquesa, que no era ni muy hermosa ni muy rica, pero sí muy lista. La duquesa se dispuso a estudiar a Annette, y al cabo de no mucho tiempo descubrió la trágica debilidad de su adversaria. El chocolate.

Dotada ya de armas, la duquesa puso manos a la obra. El Palacio de Guiche se convirtión en un castillo de caramelo. Dondequiera que posara uno la vista había bombones. En las salas había pilas de caramelos de menta recubiertos de chocolate; en los salones, cestas de turrones también de chocolate.

Annette estaba perdida. Al promediar la estación, de delicada se convirtió en colosal, y el duque no volvió a mirarla sin que una triste estupefacción le nublara la vista. (Cabe destacar que, a lo largo de su proceso de ensanchamiento, Annette parecía más alegre. Con el tiempo, acabó casándose con el chef de pasteleros; los dos comieron muchísimo hasta que la edad avanzada los reclamó.

Cabe destacar también que las cosas no fueron tan felices para la duquesa. El duque, por motivos que desafían toda comprensión, quedó prendado de su propia suegra, lo cual le provocó úlceras a la duquesa, sólo que por aquella época todavía no se conocían las úlceras. Para ser más exactos, las úlceras existían, la gente las padecía, pero no se llamaban así. En aquellos tiempos, la profesión médica las denominaba "dolores de estómago" y se consideraba que la mejor medicina era tomar café con unas gotas de coñac dos veces al día hasta que los dolores remitían.

La duquesa se tomaba su mezcla con fe, y mientras los años pasaban observaba como a sus espaldas su marido y su madre se lanzaban besos. No debe sorprender a nadie, pues, que el mal humor de la duquesa fuera legendario, tal como Voltaire lo refirió de forma tan competente. Sólo que esto ocurrió antes de Voltaire.)

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6 comentarios

José Puertas -

¡El pueblo quiere más posts! ¡Más arte! ¿Acaso el maestro duerme? No nos tengas en vilo! Fuerte apretón.

Elisbeta -

Andas liadillo de curre o ganduleando? Muackssssss

el gran chimp -

El libro es una verdadera obra maestra, así como la película.

Es una lástima que Ediciones Martinez Roca haya perpetrado una traducción tan lamentable que resta mucha frescura al original..
Excelente Blog!

Aleatha_ -

Soy Iñigo Montoya. Tú mataste a mi padre, Prepárate a morir.

Claro, has cambiado las copas, pero yo soy más listo y sé que has cambiado las copas así que no beberé de la mia. Pero claro, tu sabes que yo soy listo y pensaría que las has cambiado así que en realidad no las cambiaste para que así yo bebiese de la tuya que...

Dios, es muyyyy buena esa peli. El libro ni idea, nunca lo leí, pero la peli... ;))

pajara pinta -

oye esta buenisimo.... me gushta!!!

un limoncito???
vuelo...
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